Origen y evolución

El yoga en suspensión tiene su origen en el trabajo con cuerdas del Kurunta Yoga, dentro de la tradición de B.K.S. Iyengar. Este enfoque utilizaba soportes para facilitar la comprensión de las posturas, mejorar la alineación y permitir una práctica más accesible y sostenida.

El columpio recoge esta base y la amplía, ofreciendo un soporte versátil que permite explorar el cuerpo en suspensión, reducir la carga y abrir nuevas posibilidades de movimiento.


Beneficios

Una práctica asistida y consciente

El uso del columpio permite descargar peso, liberar tensiones y acceder a las posturas con mayor ligereza. Facilita la alineación, mejora la movilidad y favorece una relación más clara con el propio cuerpo.

Al mismo tiempo, introduce un componente de sostén que aporta seguridad y confianza, permitiendo profundizar en la práctica sin forzar.


Trabajo en suspensión

Exploración y adaptación

La suspensión transforma la forma de practicar. Permite invertir, descomprimir y reorganizar el cuerpo desde otra perspectiva.

Cada ejercicio se adapta al alumno, utilizando el columpio como apoyo, resistencia o guía. Esto hace posible una práctica progresiva, respetuosa y ajustada a cada momento.